esponja de baño
letras de esponja
esponja de letras
La esponja se quitó su chaleco de cactus, se dispuso a tomar un baño sabiendo que todo podía pasar por ella, que también inevitablemente todo iba a salir de ella, se preguntaba cuánto o qué de ella se iría en cada cuento, se preguntaba cuántos cuentos cuenta esta esponja, mientras ya todo entraba y a la vez salía. Tibio, relajantre, espumoso, chapaleante, sucio, jabonoso.
Dificultosa y amablemente el baño tomó la esponja sin saber encontrar una respuesta.
16 de noviembre de 2009
2 de noviembre de 2009
Torrente
Cuando era chico esta sensación era una pesadilla, me despertaba transpirado, gritando por mi mamá. Ahora la tengo de vez en cuando despierto, es la misma, algo se desencadena sin pausa pero con espantosas consecuencias, un ritmo del que no puedo escapar, una ola, o una caída, una ficha del dominó, un efecto en cadena. Es la cafeína.
7 de octubre de 2009
•
Está tibia la arena,
suave conserva humedad y cede
uno, dos pies, cada uno de los dedos
se mueve
el reflejo del sol ensordece
el viento
el pelo en la frente tapa y luego se enciende
rayos de sol caliente
me siento en tu playa serena, arden planetas silvestres
la costa a lo lejos se mezcla
diciembre.
suave conserva humedad y cede
uno, dos pies, cada uno de los dedos
se mueve
el reflejo del sol ensordece
el viento
el pelo en la frente tapa y luego se enciende
rayos de sol caliente
me siento en tu playa serena, arden planetas silvestres
la costa a lo lejos se mezcla
diciembre.
28 de agosto de 2009
2 de agosto de 2009
29 de julio de 2009
22 de julio de 2009
2 de julio de 2009
El Niño Anguila
Hace un tiempo caminaba por Avenidas, cuando el hueco entre la ventana y el piso distaba poco de ser la puerta preferida del viento, cuando encontrar Los Nibelungos no era fantástico por la traducción sino por el dibujo de la portada, de lejos veo un libro que decía El Niño y la Alegría, entonces me lo llevo.
Lo vuelvo a ver en casa y decía El Mito y la Alegría, bueno, pensé, igual me lo quedo.
Hice algunas cosas y con el rabillo del ojo veo que dice El Niño y la Alergia.
Lo perdí de rastro al libro y ahora me pregunto qué dirá. Lo que me imagino no lo puedo dibujar.
Lo vuelvo a ver en casa y decía El Mito y la Alegría, bueno, pensé, igual me lo quedo.
Hice algunas cosas y con el rabillo del ojo veo que dice El Niño y la Alergia.
Lo perdí de rastro al libro y ahora me pregunto qué dirá. Lo que me imagino no lo puedo dibujar.
23 de junio de 2009
28 de abril de 2009
24 de abril de 2009
castaño
Una señora estaba por parir, más que una señora era una chica, buena, preciosa, estaba casi sentada o casi parada, cómoda. El chico salió naturalmente, lo primero de él fueron sus piernas, le miré la espalda pensando que debía tener como 6 años ya, lo vi apoyar sus pies en el suelo con seguridad, sabía que estaba llegando a un lugar nuevo pero no era desconocido, estaba volviendo. Gira la cabeza , me mira, todo mojado en una espuma de sangre y jugo, está serio, o acostumbrando los ojos a la luz, ahora me encuentra, sonríe y el viento le revuelve el pelo.
21 de abril de 2009
20 de abril de 2009
19 de abril de 2009
decadente
Lo tironeaba del brazo como si quisiera educarlo con el dolor, el nene no paraba de girar como una calesita salida del eje, a punto de explotar, por suerte la penitencia estaba acompañada de gritos que escupían saliva. El cabrito pasta tranquilamente en una cima rocosa y quebradiza, se acerca la navidad.
18 de abril de 2009
13 de abril de 2009
sombra
8 de abril de 2009
ínfimozoo
Construir un pequeño sistema, uno mínimo, un organismo unicelular que se propague según su fortaleza o perezca. Dejarlo épocas enteras librado al cambio, a la interperie, a la mutación que propone la supervivencia, cada tanto mirarlo y verlo nadar, deleitarse, correr de espanto, procrearse, o ver qué se consigue de alimento.
Tocarlo con la punta húmeda de un pincel de pelo de marta, hacerlo estremecer depronto. ¿Con qué intención? Entonces no hacerlo, cuidarlo de lejos, aprender a dejarlo, a no mirarlo.
Recorrer su hábitat, poblado e inmenso, microzoo de marañas flotantes, encontrarlo, ponenerle de nombre Plimba o soplarlo.
Tocarlo con la punta húmeda de un pincel de pelo de marta, hacerlo estremecer depronto. ¿Con qué intención? Entonces no hacerlo, cuidarlo de lejos, aprender a dejarlo, a no mirarlo.
Recorrer su hábitat, poblado e inmenso, microzoo de marañas flotantes, encontrarlo, ponenerle de nombre Plimba o soplarlo.
5 de abril de 2009
nuevamente
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